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jueves, 15 de agosto de 2013

Druidas 2ª parte

Hola a todos!! Sé que la semana pasada no actualicé el blog, pero fue un poco caótica y me fue imposible. Hoy os voy a seguir contando sobre los druidas, ya que, como os comenté la otra vez, hay tanta información que, aunque la resuma mucho, la tengo que dividir :). Espero que os guste.

Los druidas eran quienes tenían la última palabra en cualquier disputa que pudiera originarse en la sociedad, ya fueran guerras o disputas privadas entre dos miembros del pueblo. Pero, si se desobedecía la orden final del druida, esa persona o personas eran tratadas como piltrafas y la gente huía de su presencia, ya que tenían prohibido acudir a las funciones religiosas y sacrificios. Pero si era el druida el que se equivocaba con el veredicto serían los dioses los que le castigarían, caería enfermo o se desfiguraría, o la tierra del reino o de la tribu se volvería estéril.

También actuaban como consejeros reales, dando su opinión que era muy considerada por los reyes celtas irlandeses. Eran tan importantes que sus aposentos solían estar cerca de la Corte, para así si el rey necesitaba de los servicios del druida éste no se demorara demasiado.

Otra de las cualidades de estos druidas irlandeses era la facultad que tenían en cuanto a la adivinación; los celtas confiaban en los augurios, y nunca emprendían nada sin consultar primero a los oráculos. Los druidas podían leer en el firmamento o en el estado de las nubes o bien quemando una hoja de fresno e interpretando las llamas que salían de la misma. También se dice que tenían la facultad de adivinar el futuro mediante la interpretación de los sueños.

Tengo que hacer una mención especial al poder de la curación que tenían los druidas. Como ya os he comentado, los druidas tenían una formación muy amplia aunque no siempre ejercían la misma profesión (algunos eran poetas, otros adivinadores, algunos eran jueces) pero durante su formación casi siempre se incluía la medicina, así pues, la mayoría de los druidas eran curanderos y por ello tenían la capacidad de curar las enfermedades y heridas gracias a las plantas medicinales que ellos conocían muy bien e incluso podían realizar operaciones quirúrgicas. Pero la curación no funcionaba sin elementos mágicos ya que los celtas creían que las enfermedades del cuerpo son también del alma.

Y con esto me despido por hoy. Vero :)



jueves, 1 de agosto de 2013

Los árboles en la cultura celta

En el primer post os hablé del triskel, uno de los símbolos celtas por excelencia; pero los más importantes estaban en la naturaleza. Los celtas eran gente muy unida a sus bosques y por ello veneraban tanto a animales como vegetales.

Hoy quiero que conozcáis lo que este pueblo pensaba sobre los árboles. Consideraban que los árboles eran portadores de una sabiduría sagrada. Los bosques eran templos, santuarios para los celtas; es donde se encuentran los seres que forman parte del Otro Mundo. También son refugios de hadas, ninfas, duendes, faunos y unicornios, que establecían vías de comunicación entre el cielo y la tierra y se les relaciona con la magia. Según la cultura celta todos los seres estamos consagrados a un árbol según la fecha de nuestro nacimiento.

Por la relación que os comento entre las fechas y los árboles, los celtas crearon un calendario. El calendario celta es lunar y para esta sociedad los meses están representados por árboles. Cada tres estaciones del año celta, se corresponde con una estación de nuestro calendario romano. El año celta se representa en catorce especies vegetales y cada una de ellas tiene su correspondiente estación, piedra, atributo, color y árbol. El calendario del año celta comienza en nuestro 24 de diciembre. Os voy a describir a continuación algunos árboles sagrados y cuáles eran los meses a los que representaban:

Abedul: del 24 de diciembre al 20 de enero. Este es el primer mes del año lunar. A esta estación se la denominaba Deidad Absoluta. El abedul era un árbol sagrado para los druidas. Era el símbolo del dios de los vivos y de los muertos. Se le asocia al poder.

Serbal: del 21 de enero al 17 de febrero. La estación se la conocía como Fuego Sagrado. El serbal era un árbol sagrado utilizado para prácticas mágicas y con su fruto los celtas elaboraban una bebida alcohólica. Está asociado con el apresuramiento.

Fresno: del 18 de febrero al 17 de marzo. Esta estación estaba consagrada al mar. El fresno era uno de los árboles sagrados de los celtas y que posteriormente se adjudicaron los templarios, siendo su atributo el amor.

Aliso: del 18 de marzo al 14 de abril. La estación era la Voluntad Divina. El aliso era un árbol sagrado para la cultura celta. Su significado es complicado porque en las lenguas celtas (galo, bretón armonicano y galés) se utilizaba la misma palabra para designar al árbol y al lugar donde crece, que es en las marismas. La marisma para ellos era una zona intermedia entre el mundo de los vivos y el Otro Mundo, así pues el aliso se vincula a la idea de paso o tránsito y por ello se le considera el árbol de los vivos y de los muertos. El aliso se asocia al fuego.

Sauce: del 15 de abril al 12 de mayo. La Luna era el símbolo de la estación de este período. Esta época estaba asociada con el encantamiento.

Espino blanco: del 13 de mayo al 9 de junio. Esta estación se llama Caos. El Espino blanco se conoce popularmente como majuelo. Se asocia a la purificación y para los celtas irlandeses era la residencia de las hadas.

Roble: del 10 de junio al 7 de julio. Esta estación se denomina Rey dual. Es el árbol sagrado para todos los celtas. El roble representa la fuerza vital divina por su monumental porte y larguísima vida. El roble estaba asociado a la resistencia. Se asociaba al role con el dios Dagda, el Creador.



Acebo: del 8 de julio al 4 de agosto. Su estación es la de la Humanidad. Y se le asocia con la lucha.

Avellano: del 5 de agosto al 29 de septiembre. La Mente es su estación. El avellano era un árbol sagrado para los celtas. Los druidas utilizaban su madera para operaciones de tipo mágico. La avellana era muy apreciada para los celtas y se asociaba la sabiduría concentrada o juicio: algo dulce, compacto y alimenticio encerrado en una pequeña concha dura.

Parra: del 2 de septiembre al 29 de septiembre. Su estación es la tierra. La parra se asocia con la alegría.

Hiedra: del 30 de septiembre al 27 de octubre. El Espíritu es su estación. La hiedra la utilizaban los celtas para hacer coronas o guirnaldas. Se asocia a la inmortalidad.

Yezgo: del 28 de octubre al 24 de noviembre. A esta estación se le denomina el Sol Doble. Para los celtas la floración del yezgo coincide con el mes de la caída de las hojas; tiempo de terminar y ajustar cuentas. Su atributo es la riqueza.

Saúco: del 25 de noviembre al 22 de diciembre. Su estación se llamaba Reina Trina. El saúco corresponde al invierno, un período triste; cuando el año muere y el tiempo se estanca. Se asocia a la ruina.

Muérdago: el 23 de diciembre. Se le relaciona con la Reina de las Tinieblas. El muérdago representa la posibilidad concedida a los hombres de recoger la energía divina proveniente del roble que es la imagen de la fuerza. Este día era tan sagrado que nadie se atrevía a mencionarlo en voz alta.

Y ahora yo os pregunto: ¿Cuál es vuestro árbol?
Vero :)





jueves, 25 de julio de 2013

Druidas

Bueno, ya os he hablado sobre distintos asuntos relacionados con la cultura celta y creo que es el momento de abordar el tema “druidas”. Contrariamente a lo que muchos piensan, no todos los druidas eran magos; pero voy muy deprisa, dejarme explicároslo.

El druidismo era un sistema filosófico, jurídico, metafísico y religioso, común para todos los celtas. La sociedad celta se dividía según el estatus donde los druidas ocupaban el lugar privilegiado, aunque podía pertenecer a este estatus cualquier persona, no tenían que ser necesariamente los nobles.

La clase druídica se dividía en bardos o poetas, eubages o adivinadores y saronidae o jueces e instructores de la juventud y “druida” era un término que incluía a toda la orden. Dion Crisostom, en sus Orationes (XLIX) describe a los druidas de la Galia en el año 100 d.C. como los poseedores de todas las ramas de la sabiduría y el conocimiento, los reyes simplemente ejecutaban los deseos de los druidas. Por lo que no sólo eran sacerdotes, sino también filósofos, magos, poetas cantantes y adivinos.

Eran los mismos druidas quienes llevaban al trono a su nuevo rey, con ceremonias llamadas tarbhfess, utilizando el sacrificio ritual de un caballo para la consagración de un nuevo rey. También eran los druidas quienes decidían el nombre que iba a llevar un niño o una niña, otorgándole así un puesto en la sociedad. Los druidas irlandeses también eran los encargados de dar la bendición a un rey que va a emprender alguna tarea pública importante. Además participaban en ceremonias funerarias.

A los druidas irlandeses se les debía la educación que se les daba a los jóvenes celtas que venían de la aristocracia, mediante lo cual se establecían lazos íntimos de amistad, respeto y consideración de los jóvenes hacia sus maestros, lo que confería a los druidas gran poder.

Y esto es todo por hoy, en otras entradas os contaré más cosas sobre los druidas. Hasta el jueves que viene ;)


Vero



jueves, 18 de julio de 2013

La leyenda del nacimiento de Finn Mac Cumhaill

Hoy quiero que conozcáis algunas leyendas celtas irlandesas, por ello os dejo esta del nacimiento de los Fianna, una especie de mercenarios, piratas, bandidos,... que vivieron en Irlanda y que han tenido una gran repercusión en la Irlanda moderna.
EL NACIMIENTO DE FINN MAC CUMHAILL
Cumhall MacArt fue un gran campeón del oeste de Irlanda. Se profetizó que si llegaba a casarse, le llegaría la muerte en la siguiente batalla que librase. Debido a ello, no tenía esposa y evitaba a las mujeres, hasta que un día, vio a la hija del rey que era tan bella que se enamoró hasta tal punto de ella que olvidó sus temores y la desposó. Al día siguiente del enlace, se conoció la noticia de que se libraría una batalla. Por otra parte, un druida le profetizó al rey que el vástago de su hija le arrebataría el trono.
Antes de entrar en combate Cumhall MacArt, le contó a su madre lo que decían las profecías y le pidió que cuando naciera su hijo se lo llevara para que el rey no le matara.
Como era de esperar, Cumhall pereció en esa batalla y la hija del rey tuvo ese mismo año un hijo varón. Cuando el rey se enteró, mandó que le mataran, tirándole por una de las ventanas del castillo para que cayera al río y se ahogase, pero no contaba con que el niño flotaría y su abuela le encontraría y se lo llevaría.
Cuando el rey supo que la anciana se lo había llevado, mandó matar a todos los niños del reino nacidos ese mismo día.
La anciana, al desaparecer con el niño, no tenía adonde ir, por ello contrató a un hombre para que ahuecara un roble donde poder refugiarse ella, el bebé y un cachorro que acababa de encontrar. Cuando hubo terminado, la anciana cortó la cabeza al hombre para que no revelara dónde se encontraban.
Vivieron los tres en el árbol durante cinco años y pasados esos años, salieron al exterior. Cuando el niño cumplió quince años, su abuela le llevó a un juego de hurling, que consistía en lanzar una pelota y golpearla para que nunca toque el suelo, que celebraba el rey, su abuelo, con los hijos de otro rey vecino. Los dos bandos del juego estaban igualados en pericia hasta que llegó él, quien no dejaba que la pelota tocase el suelo. El otro rey, al ver que ganaban a los suyos se enfureció y preguntó quién era ese fin cumhal (gorro blanco, puesto que el chico era tan rubio que tenía el pelo casi blanco) y su abuela respondió para sí que se llamaría Finn Mac Cumhaill.
El rey pidió que prendieran al muchacho y que lo mataran, por ello la abuela corrió a por el chico y se lo llevó corriendo de allí. Cuando llevaban un tiempo corriendo el muchacho se cansó y su abuela se lo echó a la espalda, introduciendo sus pies en los dos bolsillos de su traje y siguió corriendo.
Poco después la anciana tuvo la sensación de que los perseguían y pidió a su nieto que mirara hacia atrás a ver qué veía. El chico le dijo que había un jinete montado en un caballo blanco, a lo que la abuela respondió que no debía temer nada, pues un caballo blanco no tiene resistencia y nunca les alcanzaría. Y siguieron corriendo.
Por segunda vez la mujer tuvo la sensación de que alguien iba detrás de ellos y pidió al muchacho que echara un vistazo. Él le dijo que les seguía un jinete en un caballo marrón y ella le contestó que no temiera porque los caballos marrones están atolondrados y no les alcanzarían. Y siguieron corriendo.
Por último la abuela del chico le pidió que mirara a ver si les seguía alguien. Él le dijo que un jinete montado en un caballo negro les perseguía y su abuela le contestó que de este sí debía temer porque los caballos negros son los más resistentes y no había escapatoria. Por ello decidieron que la abuela se metiera en una turbera profunda y les dijera a los jinetes que su nieto estaba dentro y que no lograba encontrarle.
Cuando llevaron a cabo el plan, los jinetes, como no encontraban al muchacho, decidieron cortarle la cabeza a la anciana, para aplacar la cólera del rey.
Finn y Bran (el cachorro que había llevado la anciana al árbol) siguieron su camino y corrieron hasta llegar a una cueva donde crepitaba fuego y había muchas cabras. Después de descansar durante dos horas, llegó un gigante a la cueva con un salmón en la mano. El gigante tenía un solo ojo y cuando vio a Finn le ordenó que asara el salmón, pero que como le saliera una sola ampolla le cortaría la cabeza. Así pues el gigante se echó a dormir y Finn se dispuso a asar el salmón. Pero cuando lo estaba asando, apareció una ampolla en el salmón y Fin la apretó con el pulgar por si podía romper la ampolla sin que el gigante se diera cuenta; pero se le quemó el dedo y decidió ponérselo entre los dientes para calmar el dolor. Royó la piel hasta llegar a la carne, la carne hasta el hueso y después hasta la médula y cuando la probó, recibió el conocimiento de todas las cosas.
Así, sabiendo lo que tenía que hacer, hundió el espetón ardiente en el ojo del gigante y se lo destrozó. El gigante, al despertarse tan bruscamente, le rugió que no saldría vivo de allí y se lanzó a por él. Entonces Finn, mató a la mayor de las cabras y la despellejó lo más rápido que pudo y se colocó la piel por encima. Condujo a las cabras a pasar por al lado del gigante pero cuando le tocó el turno a él, el gigante se dio cuenta y lo agarró. Finn se deshizo de la piel y escapó. Entonces, el gigante le dijo que tenía un regalo para él y Finn, como no se fiaba, le pidió que lo pusiera en el suelo y se alejara. Era un anillo, que en cuanto tocó el dedo de Finn se aferró tan firmemente que nadie se lo hubiese podido sacar. Entonces el gigante preguntó:
  • ¿Dónde estás?
Y el anillo contestó:
  • En el dedo de Finn.
Así el gigante sabía dónde tenía que atacar. Pero Finn fue más rápido y lo esquivó, no una sino muchas veces. Entonces Bran le dijo que se chupara el dedo y así sabría lo que tenía que hacer. Finn lo hizo y supo que debía cortarse el dedo para librarse del anillo y así poder escapar del gigante.
Finn y Bran prosiguieron su camino y llegaron a un espeso bosque donde unos hombres estaban construyendo algo. Finn les preguntó y uno de los hombres le contestó que estaban construyendo un dun, un tipo de casa hecho de paja, para el rey, pero que cada noche se quema y tienen que empezar de nuevo por la mañana; así que el rey había decidido dar una recompensa (la mano de su hija y el legado del reino cuando él muriera) a quien hiciera que el dun no ardiera por las noches pero si no lo conseguían, el rey les cortaría la cabeza a todos en el mismo día. Ya lo habían intentado todos los campeones del reino sin suerte. Bran instó a Finn a chuparse el dedo a fin de saber qué era lo que pasaba. Finn se chupó el dedo hasta la médula y supo que detrás de todo esto estaba una anciana que mandaba a sus hijos por las noches con antorchas para quemar el dun. Finn fue a ver al rey a decirle que él salvaría el dun.
Por la noche Finn se chupó el dedo hasta la médula y supo lo que debía hacer. Bran se subió al tejado aguardando a que uno de los hijos de la anciana llegara con la antorcha. Cuando llegó, tiró las antorchas al tejado del dun, pero Bran las tiró al río antes de que prendieran fuego y Finn se abalanzó sobre él para matarle. Después de una lucha terrible lo consiguió.
La anciana al ver que su hijo pequeño no regresaba, mandó al mediano con antorchas a quemar el dum. Pero éste corrió la misma suerte, así que mandó al mayor, quien también murió. Decidió entonces ir ella y cuando se enfrentaron, sucedió el combate más violento de la historia, pero Finn consiguió vencerla.
Por la mañana fue a ver al rey y a reclamarle su premio. Pero Finn no estaba interesado en la hija del rey sino en los campeones que iban a ser ejecutados. Finn, hizo un trato con el rey, que éste se quedaría con su hija y Finn con los campeones, que obedecerían a Finn en todo lo que dijera.


Finn fue a ver a los hombres y les preguntó si le obedecerían en todo lo que dijera y éstos contestaron que así lo harían. Todos los campeones fueron liberados y desde entonces obedecieron ciegamente las órdenes de Finn. Así fue cómo aquéllos fueron los primeros Fianna de Irlanda. 

jueves, 11 de julio de 2013

Leabhar Gahald, Libro de las Invasiones de Irlanda

He empezado hablando sobre cultura celta en Irlanda, pero no os he explicado cómo llegaron los celtas a esta bonita isla. Ésto es algo complicado porque no hay documentos escritos que lo expliquen y por ello no podemos estar seguros de que lo que se sabe sea cierto. Sólo hay un libro que relata, aunque de forma un tanto mística cómo podrían los celtas llegar hasta Irlanda. Este libro es el “Lebor Gabála (Libro de las Invasiones de Irlanda)” (también conocido como Leabhar Gahald) que data del siglo XII y recoge manuscritos y acontecimientos anteriores a esta fecha. En este “Lebor Gabála” se describen cinco invasiones sucesivas de Irlanda antes de la llegada de los gaels (milesianos) quienes consiguieron colonizar la isla de forma permanente.
  1. Cessair
    El “Lebor Gabála” comienza hablando del Diluvio, del Arca de Noé y de cómo algunos descendientes llegaron hasta Irlanda. Ceasair, hija de Betha, hijo de Noé, al enterarse del Diluvio pidió a Noé que le dejara subir a su arca, pero Noé no podía contradecir las órdenes divinas y se lo negó. Así pues Ceasair se embarcó junto con tres hombres y cincuenta doncellas rumbo allí donde las aguas no pudieran llegar. Llegaron a Irlanda después de atravesar el Mar Caspio, Asia Menor, los Alpes y España. Allí se establecieron pensando que las aguas no inundarían la isla y los tres hombres se repartieron a las cincuenta doncellas creyendo que su estancia en Irlanda sería definitiva. Pero las aguas sí que llegaron, inundando toda la isla y terminando con la vida de las cincuenta y cuatro personas que allí vivían.
  2. Partholon
    Trescientos dieciséis años después, la isla seguía deshabitada y un descendiente de Noé, Partholon, llega a la isla desde España. Estos nuevos colonizadores acondicionan la isla para la agricultura en Mag nElta (Moynalty) aproximadamente situada donde se encuentra hoy Dublín, la capital irlandesa. Trescientos años después todas las personas que allí vivían (excepto una que sería la que contara la historia) murieron a causa de una plaga . La gente de Partholon fueron los que lucharon por primera vez una de las muchas batallas que tendrían los colonizadores de Irlanda contra los fomorianos (“fomoraibh”) que eran divinidades representadas como una violenta raza de piratas o demonios mágicos de tez oscura, habitaban zonas próximas y en ocasiones sucesivas intentaron apoderarse de Irlanda. Para evitar la conquista por parte de los fomorianos la gente de Partholon luchó, pero no pudieron derrotarles.
  1. Neimhidh
    Treinta años después de la desaparición de los Partholon, llegaron los nemedianos que procedían de las regiones del mar Caspio. Éstos se enfrentan a los fomorianos en cuatro luchas sucesivas, de las cuales ganarían tres, siendo derrotados en la cuarta. Esto sumado al temor a las epidemias, originó su marcha de Irlanda.
  1. Fir Bolg
    Años más tarde llegaron a la isla los Fir Bolg, los descendientes de Neimhidh. Fueron estos Fir Bolg quienes crearon los primeros reinos en la isla conocidos como firbolg gailionin fir dhomhnann. Dividieron la isla en cinco provincias o cóigedh: Ulster, Leinster, Mucster, Connacht y Meath (en el centro, donde se hallaba el Uisnech, una piedra sagrada). Además introdujeron el sistema monárquico y la punta de lanza de hierro.
  1. Tuatha Dé Danánn
    Los Fir Bolg fueron derrotados en la primera batalla de Mag Tuired por los Tuatha Dé Danánn, gracias a la magia y brujería, por lo que se les considerarían dioses. Estos Tuatha Dé Danán llevaban talismanes como la piedra de Fál (gritaba al ser pisada por un rey justo), la lanza de Lug (aseguraba la victoria de quien la portara), la espada de Nuadha (nadie escapaba con vida de ella) y el caldero de Dagda (ya os he contado que portaba un caldero mágico).
    Después de derrotar a los Fir Bolg en la primera batalla de Mag Tuired, debieron luchar en la segunda batalla del mismo nombre contra los fomorianos, en la que finalmente estos últimos fueron derrotados.
    Pero no fueron ellos los que se quedaron en Irlanda, sino que su dominio terminó cuando los hijos de Mil (hijo de Breogán) de España llegaron a la isla, según parece llegaron desde Brigantia, al noroeste de Galicia.
    Para terminar he de añadir que al parecer en esta ciudad de Brigantia se construyó una torre llamada la Torre de Breogán, y que según algunos historiadores se puede relacionar con la torre de Hércules.
Como todas las invasiones anteriores de Irlanda tuvieron que pasar por España de una forma u otra y esta última invasión salió directamente desde ahí, muchos historiadores nombran a España como lugar de origen de los irlandeses y con quienes éstos tenían más contacto.

Hoy me he extendido un poco más de lo normal, pero creo que es conveniente que entendáis de dónde procedían estos celtas Irlandeses para comprender su cultura.
Vero :)